Los tintes tono sobre tono (o baño de color) son beneficiosos porque aportan brillo, revitalizan el color natural, matizan tonos no deseados (como amarillos) y disimulan canas (hasta un 80%) sin dañar la fibra capilar, ya que no contienen amoníaco y se desvanecen gradualmente, evitando la temida "raya" de crecimiento. Son ideales para quienes buscan un cambio sutil, mantener un color vibrante o experimentar sin comprometer la salud del cabello, siendo una opción más suave que el tinte permanente