
Dicen que La Habana nunca duerme — solo cambia de rostro. Detrás de la música, la risa y el humo de los bares, hay una familia que gobierna en silencio. No usan coronas ni pronuncian discursos; hacen tratos, imponen reglas y preparan el pollo prensado más irresistible de la ciudad. Bienvenido a Mafia Havana, donde la lealtad se sirve caliente y cada bocado cuenta una historia.