La saponificación en frío es un proceso artesanal para hacer jabones que conserva los beneficios naturales de los aceites y mantecas utilizados en la elaboración.
Este método implica mezclar cuidadosamente aceites vegetales con una solución alcalina, como la lejía, para crear una reacción química, que produce jabón y glicerina.
Se someten a un proceso de curado de 30 a 40 días y luego de esto se realiza la prueba de ph para comprobar que son compatibles con nuestra piel.
No tienen aromas o fragancias añadidas, su olor es completamente natural.
Los jabones artesanales hechos por saponificación en frío suelen ser más suaves y nutritivos para la piel, ya que retienen los aceites esenciales y las propiedades beneficiosas de los ingredientes naturales.
Además, este método permite una mayor creatividad en la elaboración de jabones, ya que se pueden añadir ingredientes como hierbas, arcillas, aceites esenciales y colorantes naturales para crear jabones únicos y personalizados.
Son una excelente opción para quienes buscan productos naturales y respetuosos con el medio ambiente.
Son ideales para personas con piel sensible o problemas dermatológicos.
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