El exfoliante es ese producto que ayuda a tu piel a respirar mejor. Su función es retirar las células muertas y la suciedad que se acumula, dejando el rostro más suave, luminoso y listo para absorber mejor las cremas y sérum.
Cuando lo usas, notas la diferencia: la piel se siente más fresca, limpia y con un brillo natural. Además, previene granitos y mejora la textura.
Hay diferentes tipos:
- Los que tienen partículas suaves que pulen la piel.
- Los que usan ácidos ligeros para renovar sin frotar.
- Y los enzimáticos, que trabajan con extractos naturales.
👉 En resumen: el exfoliante es como darle un “reset” a tu piel, quitando lo viejo para que lo nuevo se vea radiante.
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