
Un perfume no huele exactamente igual desde que lo aplicas hasta que desaparece. Su composición evoluciona a medida que los componentes se evaporan y se perciben de manera diferente.
Por eso se habla de notas de salida, corazón y fondo. Para evaluar correctamente una fragancia, conviene olerla inicialmente y volver a percibirla después de un tiempo sobre la piel, en lugar de decidir únicamente por los primeros segundos.
Y recuerda: no frotes las muñecas enérgicamente después de aplicarlo; es innecesario y puede alterar temporalmente la forma en que percibes el aroma.
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