
Una coloración exitosa no depende solamente del tono elegido, sino del diagnóstico del cabello, la química del producto y la técnica de aplicación.
En peluquería profesional, antes de aplicar un tinte se evalúan tres factores fundamentales:
La altura de tono: indica qué tan oscuro o claro es el cabello, desde el nivel 1 (negro) hasta el 10 (rubio muy claro).
El fondo de aclaración: al aclarar el cabello aparecen pigmentos cálidos, como rojo, naranja y amarillo. Identificarlos permite elegir el matiz adecuado para neutralizarlos.
La porosidad y el historial químico: un cabello decolorado, teñido o muy poroso puede absorber el color de manera desigual y desarrollar resultados diferentes a los esperados.
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